Hay dos maneras de vivir: la primera, vivir en un sueño profundo, envejecer, hacerse viejo, ir muriendo poco a poco, y nada más. Toda tu vida consiste en una dilatada muerte lenta. Pero si añades conciencia a tus experiencias —a todo lo que hagas, a todo lo que te suceda—, estarás alerta, despierto, atento; estarás saboreando la experiencia por los cuatro costados, estarás intentando comprender su significado, estarás intentado llegar hasta el fondo de lo que te ha sucedido, estarás intentando vivirlo intensa y totalmente; entonces, no es un fenómeno meramente superficial. En el fondo de tu ser hay algo que está cambiando con esta experiencia. Te estás volviendo más atento. Si la experiencia es un error, ya no volverás a cometer el mismo error.
Una persona madura nunca vuelve a cometer el mismo error. Pero si sólo es un viejo volverá a cometer los mismos errores una y otra vez. Vive en un círculo y no aprende nada. Hoy estás enfadado, ayer estabas enfadado y anteayer también, mañana estarás enfadado y pasado mañana también. Te enfadas una y otra vez, te arrepientes una y otra vez, y una y otra vez tomas la decisión de no volver a hacerlo. Pero esa decisión no cambia nada, en cuanto te molestan estalla la ira, estás poseído; vuelves a cometer el mismo error. Te estás haciendo viejo.
Si vives una sola vez una experiencia de enfado con totalidad, nunca te volverás a enfadar. Bastará una sola vez para enseñarte que es ridículo, que es absurdo, que simplemente es estúpido; esto no significa que sea un pecado, sino que es estúpido. Te estás haciendo daño a ti mismo y a los demás para nada. No vale la pena. Entonces, estarás madurando. Osho
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