PASOS
Cada paso que damos en la vida al ritmo de una música
auténtica, tiene sentido y nos coloca en el lugar exacto donde hemos de dar
para lograr un resultado que va más allá de nosotros mismos. Al igual que
ocurre con una buena coreografía, la ejecución de los pasos puede parecer
aislada y torpe, más en la mente del coreógrafo está todo claramente definido
para lograr el bellísimo resultado final que los observadores disfrutarán, e
incluso se dará la maravilla de que cada observador percibirá su propia versión
de la pieza que ha sido creada y ejecutada para él y el mundo.
Cada paso que damos en la vida, solos o en compañía, bajo
supervisión de un maestro o de nuestra propia intuición, aunque nos resulte
sumamente costoso, nos aísle, nos coloque en una sombra del escenario o nos
parezca anodino tiene sentido tanto para el propio bailarín como para el
conjunto.
El secreto es creer en ese paso, en cada paso, poner toda
nuestra energía e intención en él, con la absoluta certeza de que ese paso, nos
conducirá al siguiente y que mientras estemos conectados con la música y el
movimiento la ejecución será perfecta y además disfrutaremos de ello. Mientras
dancemos con coherencia y amor, toda coreografía que llevemos a cabo será
nuestra obra de arte.
Es tiempo de danzar al ritmo, siempre auténtico, de nuestro
propio latido y encontrar en él el latido del otro y del mundo. Danzar fluyendo
con nuestra propia música y acompasarla a la melodía de los otros sin perder
nunca el hilo de nuestro propio acorde. Cada paso está bien dado, es el que
había que dar, es perfecto en sí mismo. Nada es azar.
Teresa Delgado © 2015
El
Día Internacional de la Danza fue establecido por la
Unesco
en 1982, atendiendo a una iniciativa del Comité Internacional de Danza,
perteneciente al Instituto Internacional de Teatro (ITI/UNESCO). Para
celebrar la danza, se eligió el 29 de abril, por ser el natalicio de
Jean-Georges Noverre, innovador y estudioso de este arte, maestro y creador del ballet moderno
Día Internacional de la Danza 2015
MENSAJE
Carmen Amaya, Valeska Gert, Suzushi Hanayagi, Michael Jackson…danza
inclasificable. Yo no podría descifrar sus estilos de baile… los veo
como turbinas generadoras de energía y esto me hace pensar en la
importancia de la coreografía sobre esa misma energía del que baila.
Seguramente lo importante no es la coreografía, sino precisamente esa
energía, el torbellino que provoca.
Imagino una bobina tesla atrayéndolos a todos y emitiendo un rayo
sanador y provocando una metamorfosis en los cuerpos: Pina Bausch como
mantis religiosa, Raimund Hoghe convertido en escarabajo pelotero,
Vicente Escudero en insecto palo y hasta Bruce Lee en escolopendra.
Bailé mi primer dúo con mi madre, embarazada de 7 meses. Puede parecer
una exageración. Aunque casi siempre bailo solo, imagino que me
acompañan fantasmas que hacen que abandone mi papel de “bailaor de
soledades”. No querría decir Didi-Huberman: de soleares.
De pequeño, no me gustaba el baile, pero era algo que salía de mí de una
forma natural y fácil. Casi instintiva. Con el tiempo me di cuenta que
el baile curaba, me hacía efecto, casi medicinal, me ayudó a no ser tan
introvertido y a abrirme a otras personas. He visto la imagen de un niño
enfermo de ébola curándose a través de la danza. Se que es una
superstición, pero, ¿sería eso posible?
Después, el baile, acaba convirtiéndose en una obsesión que consume mis
horas y que hace que baile hasta cuando me quedo quieto, inmóvil,
apartándome así de la realidad de las cosas. No sé si esto es bueno,
malo o necesario pero… así es. Mi hija Milena, cuando estoy quieto en el
sofá, pensando en mis cosas, con mi propio runrún, me dice: papi, no
bailes.
Y es que veo a la gente moviéndose al andar por la calle, al pedir un
taxi, al moverse con sus diferentes formas, estilos y
deformidades.¡Todos están bailando! ¡No lo saben pero todos están
bailando! Me gustaría gritarles: ¡hay gente que todavía no lo sabe!,
¡todos estamos bailando! , ¡los que no bailan no tienen suerte, están
muertos, ni sienten ni padecen!.
Me gusta la palabra fusión. No como palabra de marketing, confusión para
vender un determinado estilo, una marca. Mejor fisión, una mezcla
atómica: una coctelera con los pies clavados en el suelo de Juan
Belmonte, los brazos aéreos de Isadora Duncan y el medio cimbreo de
barriga de Jeff Cohen en Los Goonies.Y con todos estos ingredientes
hacer una bebida agradable e intensa, que esté rica o amarga o se te
suba a la cabeza. Nuestra tradición también es esa mezcla, venimos de un
coctel y los ortodoxos quieren esconder su fórmula secreta. Pero no,
razas y religiones y credos políticos, ¡todo se mezcla! , ¡todos pueden
bailar juntos!. Quizás no agarrados, pero sí unos al lado de los otros.
Hay un antiguo proverbio chino que dice así: el aleteo de las alas de
una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo. Cuando una mosca
levanta el vuelo en Japón, un tifón sacude las aguas del Caribe. Pedro G
Romero , después de un aplastante baile por sevillanas, dice: el mismo
día que cayó la bomba en Hiroshima, Nijinsky repitió su gran salto en un
bosque de Austria. Y yo sigo imaginando: un latigazo de Savion Glover
hace girar a Mikhail Baryshnikov. En ese momento, Kazuo Ono se queda
quieto y provoca una cierta electricidad en María Muñoz que piensa en
Vonrad Veidt y obliga a que Akram Khan provoque un terremoto en su
camerino: se mueven sus cascabeles y el suelo se tiñe con las gotas
cansadas de su sudor.
Me gustaría poder dedicar este Día Internacional de la Danza y estas
palabras a una persona cualquiera que en el mundo esté bailando en este
justo momento. Pero, permitidme una broma y un deseo: bailarinas,
músicos, productores, críticos, programadores, demos un fin de fiesta,
bailemos todos, como lo hacía Béjart, bailemos a lo grande, bailemos el
Bolero de Ravel, bailémoslo juntos.
Israel Galván (
España,
1973)
Mensaje tomado de:
http://es.wikipedia.org/wiki/D%C3%ADa_Internacional_de_la_Danza

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