Mostrando entradas con la etiqueta ECKART TOLLE. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ECKART TOLLE. Mostrar todas las entradas

domingo, 14 de enero de 2018

EL TIEMPO



¿Por qué habitualmente se niega o se resiste la mente al Ahora? Porque no puede funcionar y permanecer en control sin el tiempo, que es pasado y futuro, así que percibe el Ahora intemporal como una amenaza. El tiempo y la mente son de hecho inseparables. Si no quieres crear más dolor para ti y para los demás, si no quieres aumentar más el residuo de sufrimiento pasado que aún vive en ti, no crees más tiempo, o al menos no más del necesario para manejar los aspectos prácticos de tu vida. ¿Cómo detener la producción de tiempo?
 Termina con la ilusión del tiempo. El tiempo y la mente son inseparables. Separa el tiempo de la mente y ésta se detendrá, a menos que escojas usarla. Estar identificado con tu mente es estar atrapado en el tiempo: la compulsión de vivir casi exclusivamente a través de la memoria y de la anticipación. Esto crea una preocupación interminable con el pasado y el futuro, y una negativa a reconocer y honrar el momento presente y a permitir que sea.
La compulsión surge porque el pasado te da una identidad y el futuro contiene la promesa de la salvación o la realización en cualquier forma. Ambas son ilusiones. El Ahora, es lo más precioso que hay. ¿Por qué es lo más precioso? En primer lugar, porque es lo único. Es todo lo que hay. El presente eterno es el espacio en que se despliega la totalidad de tu vida, el único factor que se mantiene constante. La vida es ahora. No ha habido nunca un momento en el que tu vida no fuera Ahora, ni lo habrá. En segundo lugar, el Ahora es el único punto que puede llevarte más allá de los confines limitados de la mente. Es tu único punto de acceso al reino sin tiempo y sin forma del Ser. ¿Alguna vez has experimentado, hecho, pensado o sentido algo fuera del Ahora? ¿Crees que alguna vez lo harás? ¿Es posible que cualquier cosa ocurra o sea fuera del Ahora? La respuesta es obvia ¿no?
Nunca nada ocurrió en el pasado, ocurrió en el Ahora. Nunca ocurrirá nada en el futuro; ocurrirá en el Ahora. El gran maestro de Zen, Rinzai, para apartar la atención de sus alumnos del tiempo, levantaba su dedo y preguntaba lentamente: “¿Qué falta en este momento?” Una pregunta poderosa que no necesita respuesta en el nivel de la mente. Tiene la intención de llevar tu atención profundamente al Ahora. Una pregunta similar en la tradición Zen es esta: “Si no ahora ¿cuándo?” Convierte en práctica retirar la atención del pasado y el futuro cuando no los necesites.
Estate presente como el observador de tu mente, de tus pensamientos y emociones así como de tus reacciones en las distintas situaciones. Estate al menos interesado en tus reacciones así como en la situación o la persona que “te hace” reaccionar. Fíjate también en la frecuencia con que tu atención está en el pasado o en el futuro. No juzgues o analices lo que observas. Observa el pensamiento, siente la emoción, observa la reacción. No los conviertas en un problema personal. Sentirás entonces algo más poderoso que cualquiera de las cosas que observas: la presencia tranquila, observadora que está más allá del contenido de la mente, el observador silencioso.
Se necesita presencia intensa cuando ciertas situaciones disparan una reacción con fuerte carga emocional, como cuando tu autoimagen es amenazada, cuando surge una amenaza en tu vida que dispara el miedo, cuando las cosas “van mal” o surge un complejo emocional del pasado. En esos casos la tendencia es que te vuelvas “inconsciente”. La reacción o la emoción te domine y “te conviertas” en ella. La representas. Justificas, quitas la razón al otro, atacas, defiendes… claro que no eres tú, es tu patrón de reacción, la mente en su modo habitual de supervivencia. Una vez que puedas sentir lo que significa estar presente, todo se vuelve mucho más sencillo.
Simplemente escoge salir de la dimensión del tiempo siempre que no sea necesario para propósitos prácticos y trasládate más profundamente al Ahora. Esto no impide la habilidad para usar tu mente. De hecho, la realza. Cuando uses tu mente será más aguda, más centrada. El tiempo del reloj no se refiere únicamente a tener una cita o a planear un viaje. Incluye aprender del pasado de forma que no repitamos los mismos errores una y otra vez; establecer metas y trabajar para lograrlas; predecir el futuro por medio de patrones y de leyes, físicas, matemáticas, etcétera, aprendidas del pasado. También actuar apropiadamente con base en nuestras predicciones. Pero incluso aquí, en la esfera de nuestra vida práctica, donde no podemos pasar sin referirnos al pasado y al futuro, el momento presente sigue siendo el factor esencial.
¿Puede haber alguna duda de que el tiempo psicológico es una enfermedad mental grave y peligrosa? ¿Cómo opera este patrón mental en tu vida? ¿Estás tratando siempre de llegar a un sitio diferente de donde estás? ¿La mayor parte de lo que haces es sólo un medio para lograr un fin? ¿La realización está siempre a la vuelta de la esquina o reducida a placeres esporádicos como el sexo, la comida, la bebida, las drogas o las diversiones excitantes o emocionantes? ¿Estás siempre concentrado en alcanzar o perseguir algún placer o emoción nueva? ¿Crees que si compras más cosas te sentirás más realizado, más satisfecho o completo psicológicamente? ¿Esperas a un hombre o una mujer que le dé sentido a tu vida?.
Toda la negatividad es causada por una acumulación de tiempo psicológico y por la negación del presente. La incomodidad, la ansiedad, el estrés, la preocupación – todas las formas del miedo – son causadas por exceso de futuro y demasiado poca presencia. La culpa, las lamentaciones, el resentimiento, las quejas, la tristeza, la amargura y todas las formas de falta de perdón son causadas por exceso de pasado y falta de presencia.
Algunas cosas en el pasado no salieron como querías. Aún te resistes contra lo que ocurrió en el pasado y ahora te estás resistiendo a lo que es. La esperanza es lo que lo mantiene en marcha, pero la esperanza te mantiene concentrado en el futuro y este enfoque continuo perpetúa su negación del ahora y por tanto tu infelicidad. Tu situación vital puede estar llena de problemas – la mayoría de ellas lo están – pero descubre si tienes algún problema en este momento. No mañana o dentro de diez minutos, sino ahora. ¿Tienes algún problema ahora? Cuando estás lleno de problemas, no hay espacio para que entre algo nuevo, no hay espacio para las soluciones. Así que siempre que puedas, abre algo de espacio, para que puedas descubrir la vida que hay oculta en tu situación vital. Usa tus sentidos plenamente. Estés donde estés. Mira a tu alrededor. Mira solamente, no interpretes. Mira la luz, las formas, los colores, las texturas. Se consciente del espacio que permite que todo sea. Escucha los sonidos; no los juzgues. Escucha el silencio que hay bajo los sonidos. Toca algo – cualquier cosa – y siente y reconoce su Ser. Observa el ritmo de tu respiración, siente el aire que fluye hacia adentro y hacia fuera, siente la energía de la vida dentro de tu cuerpo. Deja que todo sea dentro y fuera. Permite la condición de ser de todas las cosas. Avanza profundamente hacia el Ahora. De esa forma no habrá acumulación de “tiempo psicológico”, que es la identificación con el pasado y proyección compulsiva y continua hacia el futuro.
Es imposible tener un problema cuando tu atención está completamente en el Ahora. Una situación que debe manejarse o aceptarse, sí. Pero ¿Por qué convertirla en un problema? Algunas personas se enfadan cuando me oyen decir -explica Eckart Tolle- que los problemas son una ilusión. Estoy amenazando con arrebatarles su sentido de quiénes son. Han invertido mucho tiempo en un falso sentido de identidad. Durante muchos años, han definido inconscientemente toda su identidad en términos de sus problemas o de su sufrimiento. ¿Qué serían sin ellos? Para darte cuenta de que has sido dominado por el tiempo psicológico, puedes usar un criterio sencillo. Pregúntate a ti mismo: ¿Hay alegría, facilidad y liviandad en lo que hago? Si no las hay, entonces el tiempo está ocultando el momento presente, y la vida se percibe como una carga o un esfuerzo.
¿En ese estado de plenitud todavía podremos o desearemos perseguir metas externas? Al estar libre del tiempo psicológico, ya no persigues tus metas con determinación inflexible, manejado por el miedo, la ira, el descontento o la necesidad de convertirte en alguien. Ni te quedarás inactivo por el miedo al fracaso, lo que para el ego es la pérdida de sí mismo. No pedirás que las situaciones, las condiciones, los lugares o las personas te hagan feliz, y luego sufrirás cuando no llenen tus expectativas. Se valora todo, pero nada importa. Las formas nacen y mueren, sin embargo eres consciente de lo eterno que hay bajo las formas. Sabes que “nada real puede ser amenazado”. Cuando estés es tu estado de Ser ¿cómo podrás no triunfar? ¡Ya has triunfado!.
El mejor indicador de tu nivel de conciencia es cómo manejas los retos de la vida cuando llegan. Si no puedes estar presente ni siquiera en circunstancias normales, tales como cuando estás sentado solo en una habitación, caminando por el bosque o escuchando a alguien, ciertamente no podrás permanecer consciente cuando algo “va mal” o te enfrentas con gente o situaciones difíciles, con la pérdida o la amenaza de pérdida.
Serás dominado por una reacción, que en última instancia es siempre una forma de miedo, y arrastrado a la inconsciencia profunda. Esos retos son tus pruebas. Sólo la forma en que los resuelvas te mostrarán a ti y a los demás en qué punto estás en cuanto a tu estado de conciencia; no el tiempo que puedes permanecer sentado con los ojos cerrados o qué visiones tienes. Convierte en un hábito monitorear tu estado mental-emocional por medio de la observación de ti mismo. “¿Estoy tranquilo en este momento?” es, una buena pregunta para que te la hagas frecuentemente. O puedes preguntar: “¿Qué está ocurriendo en mí en este momento?” Estate al menos tan interesado en lo que pasa en tu interior como en lo que ocurre fuera. Si tu interior está bien, lo exterior estará en orden. La realidad primaria está dentro, la secundaria fuera. Pero no contestes estas preguntas inmediatamente. Dirige tu atención hacia adentro. ¿Qué clase de pensamientos está produciendo tu mente? ¿Qué sientes? Dirige tu atención hacia el cuerpo. ¿Hay alguna tensión? En cuanto detectes que hay un poco de desasosiego, observa en qué forma estás evitando, resistiéndote o negando la vida, al negar el Ahora.
Hay muchas formas en las que las personas se resisten inconscientemente al momento presente. ¿Te estás resistiendo a tu aquí y ahora? Algunas personas preferirían estar siempre en otro lugar. Su “aquí” nunca es satisfactorio. Por medio de la observación de ti mismo, descubre si es el caso en tu vida. Dondequiera que estés, estate plenamente allí. Si encuentras tu aquí y ahora intolerable y te hace infeliz, tiene tres opciones: apártate de la situación, cámbiala o acéptala totalmente. Si quieres tomar la responsabilidad de tu vida, debes escoger una de esas tres opciones y debes escoger ahora. Después acepta las consecuencias, sin excusas, sin negatividad, sin contaminación psíquica. Mantén tu espacio interior despejado.
Date cuenta profundamente de que el momento presente es todo lo que tienes. Haz del Ahora el foco primario de tu vida. Mientras que antes habitabas en el tiempo y hacías breves visitas al Ahora, establece tu residencia en el Ahora y haz breves visitas al pasado y al futuro cuando se requieran para manejar los asuntos prácticos de la vida. Di siempre “sí” al momento presente. ¿Qué podría ser más fútil, más demente, que crear resistencia interior a algo que ya es? ¿Qué podría ser más demente que oponerse a la vida misma, que es ahora y siempre ahora? Ríndete a lo que es. Di “sí” a la vida, y observa cómo ésta empieza súbitamente a funcionar a tu favor y no en tu contra. ¿A qué estás esperando para empezar a vivir?

Tomado de:
https://biblioterapeuta.wordpress.com/2017/02/13/la-ilusion-del-tiempo-el-poder-del-ahora-iii/

Safe Creative #0911260084719  Copyright © - Se otorga permiso para copiar y redistribuir este artículo con la condición de que el contenido se mantenga completo, se dé crédito al autor(es), y se distribuya gratuitamente.

lunes, 26 de junio de 2017


Eckhart Tolle: Manejando el enojo, la resistencia y el pesimismo (Español)


Cuando estamos enfadados, la rabia inunda nuestra mente, de manera que cualquier pensamiento que tengamos en ese momento no es más que el reflejo de nuestra rabia.

Es importante saber esto y observar con consciencia quién está llevando las riendas de la situación porque si no eres tú si no tu rabia quién lo está haciendo es probable que esta invada tu cuerpo energético haciendo fluir rabia de situaciones ya pasadas que controlarían tu mente de no mantener la actitud adecuada que no es precisamente reprimirla sino aceptarla como maestra.

Importante: Observar de manera consciente, disociarse de la emoción, respirar, acompañar, aceptar, darse cuenta, transformar.

Yo no soy mi rabia. Mi rabia es mi maestra. Acepto mi rabia y le doy las gracias. La dejo ir.

Teresa Delgado © 2014

( Inspirado en "El cuerpo del dolor" de Eckart Tolle)



Safe Creative #0911260084719Copyright © - Se otorga permiso para copiar y redistribuir este artículo con la condición de que el contenido se mantenga completo, se dé crédito al autor(es), y se distribuya gratuitamente.

sábado, 18 de febrero de 2017

Sexualidad & instinto impulsivo





Traer a la consciencia algo inconsciente como por ejemplo la sexualidad. La finalidad de la unión sexual de hombre y mujer es comúnmente lograr el orgasmo. Sin embargo si tomas consciencia de lo que está ocurriendo puedes sumergirte en ello y disfrutar de cada momento sin esperar nada. El conflicto sobreviene cuando lo que ocurre no lo percibes como algo natural sino como algo que has de evitar. En tantra puedes disfrutar simplemente de mirar a alguien, de tocar a alguien sin esperar nada más consciente del inmenso caudal energético que es la energía sexual. Disfrutar del momento presente sin desviar la atención a lo que esperas que ocurra en el momento siguiente, es inspirador  y probablemente esté propiciando un futro mucho más gratificante.




Safe Creative #0911260084719Copyright © - Se otorga permiso para copiar y redistribuir este artículo con la condición de que el contenido se mantenga completo, se dé crédito al autor(es), y se distribuya gratuitamente.

sábado, 9 de enero de 2016

LA MENTE NO OBSERVADA




Comprenderse uno mismo requiere paciencia, tolerancia en el darse cuenta; 
el ‘yo’ es un libro de muchos capítulos que no puede leerse en un sólo día, 
pero cuando empiece a leerlo debe leer cada palabra, cada frase, 
cada párrafo, porque en ellos hay indicios de la totalidad. 
El principio es en sí mismo el final. 
Si sabe leer, podrá encontrar la suprema sabiduría.

Krisnamurti.

El ego no es solamente la mente no observada, la voz mental que finge ser nosotros, sino también las emociones no observadas que representan la reacción del cuerpo a lo que dice la voz de la mente.

Ya hemos visto la clase de pensamientos a los cuales se dedica la voz egotista la mayoría de las veces y cuál es la disfunción inherente a la estructura de esos procesos de pensamiento, independientemente de su contenido. Es a este pensamiento disfuncional al cual reacciona el cuerpo mediante emociones negativas.
La voz de la mente relata una historia a la cual reacciona el cuerpo porque cree en ella. Esas reacciones son las emociones, las cuales alimentan nuevamente el pensamiento que las creó en primer lugar. Este es el círculo vicioso entre los pensamientos no examinados y las emociones, el cual da lugar al pensamiento emocional y a la fabricación de historias emocionales.
El componente emocional del ego es diferente en cada persona. En algunos egos es más grande que en otros. Los pensamientos que desencadenan reacciones emocionales del cuerpo pueden surgir a veces con tanta rapidez que, antes de que la mente tenga tiempo de expresarlos, el cuerpo ya ha reaccionado con una emoción. Esos pensamientos existen en una etapa preverbal y podrían considerarse como supuestos tácitos e inconscientes. Se originan en el condicionamiento pasado de la persona, generalmente en la primera infancia. "No se puede confiar en nadie" es un ejemplo de un supuesto inconsciente en una persona cuyas relaciones primordiales con sus padres o sus hermanos no le inspiraron confianza por no haber encontrado apoyo en ellas. Los siguientes son otros supuestos inconscientes comunes: "nadie me respeta ni me aprecia. Debo luchar para sobrevivir. Nunca hay suficiente dinero. La vida es una permanente desilusión. No merezco la abundancia. No merezco amor". Los supuestos inconscientes crean emociones físicas, las cuales a su vez generan actividad mental o reacciones instantáneas. Es así como creamos nuestra realidad personal.

La voz del ego perturba constantemente el estado natural de bienestar del cuerpo. Casi todos los cuerpos humanos viven sometidos a una gran cantidad de esfuerzo y tensión, no porque se vean amenazados por algún factor interno, sino a causa de la mente. El cuerpo lleva pegado un ego y no puede hacer otra cosa que reaccionar a todos los patrones disfuncionales de pensamiento que conforman el ego. Así, un torrente de emociones negativas acompaña al torrente de pensamientos compulsivos incesantes.

Eckhart Tolle.


http://larutadelailuminacion.blogspot.com.es/2015/12/mente-no-observada-reacciones.html?spref=fb


Safe Creative #0911260084719  Copyright © - Se otorga permiso para copiar y redistribuir este artículo con la condición de que el contenido se mantenga completo, se dé crédito al autor(es), y se distribuya gratuitamente.

sábado, 22 de noviembre de 2014

El fin del sufrimiento


                                                                   El fin del sufrimiento- www.eckharttolle.com

En este video Eckhart Tolle nos explica la forma de acabar con el sufrimiento que  principalmente es creado por nosotros mismos en nuestra mente cuando no aceptamos las cosas tal como vienen dadas.
Eckhart Tolle nació en Alemania, donde vivió hasta los trece años. Se graduó de la Universidad de Londres y fue investigador de la Universidad de Cambridge. A los 29 años una profunda transformación espiritual cambió el rumbo de su vida. En los años siguientes se dedicó con devoción a entender, integrar y profundizar esa transformación que marcó el inicio de un intenso viaje interior. En los últimos diez años se ha dedicado a ser consejero y maestro espiritual y trabaja con personas independientes o grupos pequeños en Europa y Norte América.
En sus enseñanzas transmite un mensaje simple aunque profundo, con la claridad y sencillez atemporal de los antiguos maestros espirituales: sí hay una forma de salir del sufrimiento y de alcanzar la paz.
Una nueva conciencia para transformar el mundo


Safe Creative #0911260084719Copyright © - Se otorga permiso para copiar y redistribuir este artículo con la condición de que el contenido se mantenga completo, se dé crédito al autor(es), y se distribuya gratuitamente.

domingo, 30 de marzo de 2014

EL FIN DEL SUFRIMIENTO Eckhart Tolle El fin del sufrimiento- www.eckharttolle.com





 
   Los budistas han conocido desde siempre la interconexión de todas las cosas, y ahora los físicos la confirman. Nada de lo que ocurre es un suceso aislado; sólo aparenta serlo. Cuanto más lo juzgamos y lo etiquetamos, más lo aislamos. Nuestro pensamiento fragmenta la totalidad de la vida. Sin embargo, es la totalidad de la vida la que ha producido ese suceso, que es una parte de la red de interconexiones que constituyen el cosmos.
   Esto significa que cualquier cosa que es, no podría haber sido de otra manera.
            En la mayoría de los casos, ni siquiera podemos empezar a comprender la función que un suceso aparentemente sin sentido puede desempeñar en la totalidad del cosmos; pero reconocer su inevitabilidad dentro de la inmensidad de la totalidad puede ser el principio de una aceptación interna de lo que es y nos permite realinearnos con la totalidad de la vida.
 
   *      *      *
 
   La verdadera libertad y el final del sufrimiento estriban en vivir como si hubieras elegido deliberadamente cualquier cosa que sientas o experimentes en este momento.
   Este alineamiento interno con el Ahora es el final del sufrimiento.
 
   *      *      *
 
   ¿Es imprescindible sufrir? Sí y no.
   Si no hubieras sufrido como has sufrido, no tendrías profundidad como ser humano, ni humildad, ni compasión. No estarías leyendo esto. El sufrimiento abre el caparazón del ego, pero llega un momento en que ya ha cumplido su propósito. El sufrimiento es necesario hasta que te das cuenta de que es innecesario.
 
   *      *      *
 
   La infelicidad necesita un «yo» fabricado por la mente, con una historia, una identidad conceptual. Necesita tiempo, pasado y futuro. Cuando retiras el tiempo de tu infelicidad, ¿qué queda? Únicamente este momento tal como es.
   Puede ser una sensación de pesadez, agitación, tirantez, enfado e incluso náusea. Eso no es infelicidad, y no es un problema personal. No hay nada personal en el dolor físico humano. Simplemente es una intensa presión o una intensa energía que sientes en alguna parte del cuerpo. Al prestarle atención, la sensación no se convierte en pensamiento, y de ese modo no reactiva el «yo» infeliz.
   Observa qué ocurre cuando dejas que la sensación sea.
 
   *      *      *
 
   Surge mucho sufrimiento, mucha infelicidad, cuando crees que es verdad cada pensamiento que se te pasa por la cabeza. Las situaciones no te hacen infeliz. Pueden causarte dolor físico, pero no te hacen infeliz. Tus pensamientos te hacen infeliz. Tus interpretaciones, las historias que te cuentas, te hacen infeliz.
   «Los pensamientos que estoy pensando ahora mismo me hacen infeliz.» Cuando te das cuenta de este hecho, rompes tu identificación inconsciente con dichos pensamientos.
 
   *      *      *
 
   ¡Qué día más horrible!
   Él no ha tenido el detalle de devolverme la llamada.
   Ella me ha decepcionado.
   Pequeñas historias que nos contamos y contamos a otros, a menudo en forma de quejas. Están diseñadas inconscientemente para ensalzar nuestro siempre deficiente sentido de identidad haciendo que nosotros «tengamos razón» y la otra persona que esté «equivocada». «Tener razón» nos sitúa en una posición de superioridad imaginaria, fortaleciendo el falso sentido del yo, el ego. Este mecanismo nos crea algún tipo de enemigo: sí, el ego necesita enemigos para definir sus límites, y hasta el tiempo meteorológico puede cumplir esa función.
   Los juicios mentales habituales y la contracción emocional hacen que mantengas una relación personalizada y reactiva con las personas y sucesos de tu vida. Todo esto son formas de sufrimiento autocreado, pero no las reconoces como tales porque son satisfactorias para el ego. El ego se crece en la reactividad y el conflicto.
   Qué simple sería la vida sin estas historias.
   Está lloviendo.
   El no ha llamado.
            Yo estuve allí. Ella, no.
 
   *      *      *
 
   Cuando estés sufriendo, cuando te sientas infeliz estáte totalmente con lo que es Ahora. La infelicidad y los problemas no pueden sobrevivir en el Ahora.
 
   *      *      *
 
   El sufrimiento comienza cuando nombras o etiquetas mentalmente una situación como mala o indeseable. Te sientes agraviado por una situación y ese resentimiento la personaliza, haciendo que surja el «yo» reactivo.
   Nombrar y etiquetar son procesos habituales, pero esos hábitos pueden romperse. Empieza a practicar en pequeños hechos el hábito de «no nombrar». Si pierdes el avión, si dejas caer y rompes una taza, o si te resbalas y caes en un charco, ¿puedes contenerte y no llamar mala o dolorosa a esa experiencia? ¿Puedes aceptar inmediatamente que ese momento es como es?
   Considerar que algo es malo produce una contracción emocional en ti. Cuando dejas que la situación sea, sin nombrarla, de repente dispones de una enorme energía.
   La contracción corta tu conexión con ese poder, el poder de la vida misma.
 
   *      *      *
 
   Comieron el fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal.
   Ve más allá del bien y del mal absteniéndote de etiquetar mentalmente las cosas, de considerarlas buenas o malas. Cuando vas más allá del hábito de nombrar, el poder del universo se mueve a través de ti. Cuando mantienes una relación no reactiva con las experiencias, muchas veces lo que antes hubieras llamado «malo» dará un giro rápido, cuando no inmediato, mediante el poder de la vida misma.
   Observa qué ocurre cuando, en lugar de considerar «mala» una experiencia, la aceptas internamente, le das un «sí» interno, dejándola ser como es.
 
   *      *      *
 
   Sea cual sea tu situación existencial, ¿cómo te sentirías sí la aceptases completamente como es, ahora mismo?
 
   *      *      *
 
   Hay muchas formas de sufrimiento sutiles y no tan sutiles que consideramos «normales», y que generalmente no reconocemos que nos hacen sufrir, e incluso pueden ser satisfactorias para el ego: irritación, impaciencia, ira, tener un problema con algo o alguien, resentimiento, queja.
   Puedes aprender a reconocer todas esas formas de sufrimiento cuando se presentan, y reconocer: «En este momento estoy creando sufrimiento para mí mismo.»
   Si tienes el hábito de crearte sufrimiento, probablemente también harás sufrir a otros. Estos patrones mentales inconscientes tienden a llegar a su fin por el simple hecho de hacerlos conscientes, dándote cuenta de ellos a medida que ocurren.
   No puedes ser consciente y crearte sufrimiento a ti mismo.
 
   *      *      *
 
   Éste es el milagro: detrás de cada estado, persona o situación que parece «malo» o «malvado» se esconde un bien mayor. Ese bien mayor se te revela -tanto dentro como fuera- mediante la aceptación interna de lo que es.
   «No te resistas al mal» es una de las más altas verdades de la humanidad.
 
   *      *      *
 
   Un diálogo:
   Acepta lo que es.
   Realmente no puedo aceptarlo. Hace que me sienta molesto y enfadado.
   Entonces acepta lo que es.
    ¿Aceptar que estoy molesto y enfadado? ¿Aceptar, que no puedo aceptarlo?
   Sí. Lleva aceptación a tu no-aceptación. Lleva rendición a tu no-rendición. A continuación observa qué ocurre.
 
   *      *      *
 
   El dolor físico es uno de los profesores más severos que podemos tener. Su enseñanza es: «La resistencia es inútil.»
   Nada podría ser más normal que el deseo de no sufrir. Sin embargo, si puedes abandonar esa actitud y permitir que el dolor esté presente, tal vez sientas una sutil separación interna del dolor, como un espacio entre el dolor y tú, por así decirlo. Esto implica sufrir conscientemente, voluntariamente. Cuando sufres conscientemente, el dolor físico puede quemar rápidamente el ego en ti, ya que el ego está compuesto en gran medida de resistencia. Lo mismo es válido para la incapacidad física extrema.
   «Ofrecer tu sufrimiento a Dios» es otro modo de decir lo mismo.
 
   *      *      *
 
   No hace falta ser cristiano para comprender la profunda verdad universal contenida simbólicamente en la imagen de la cruz.
   La cruz es un instrumento de tortura. Representa el sufrimiento más extremo, la mayor limitación, la mayor impotencia con la que un ser humano puede toparse. Entonces, de repente, ese ser humano se rinde, sufre voluntariamente, conscientemente, y eso queda expresado en las palabras: «Hágase tu voluntad, y no la mía.» En ese momento, la cruz, el instrumento de tortura, muestra su cara oculta: también es un símbolo sagrado, un símbolo de lo divino.
   Lo que parecía negar la existencia de cualquier dimensión trascendental en la vida, se convierte, mediante la rendición, en una abertura a esa dimensión trascendental.
 

 
   El Silencio Habla
   Título Original: "Stillnes Speaks"
   Ó2003, Eckhart Tolle
   Traducción 2004 Miguel Iribarren

Safe Creative #1011077789773

viernes, 22 de noviembre de 2013

Tengo, luego soy?

  





El ego tiende a equiparar tener con Ser: Tengo, luego soy. Y cuanto más tengo, más soy. El ego vive a base de comparaciones. El modo en que te ven otros se convierte en cómo te ves a ti mismo. Si todos vivieran en mansiones o todos fueran ricos, tu mansión o tu fortuna ya no servirían para realzar tu sentido del yo. Entonces podrías mudarte a una sencilla cabaña, renunciar a tus riquezas y recuperar una identidad al verte y ser visto como más espiritual que los demás. El modo en que nos ven los demás se convierte en un espejo que nos dice cómo somos y quiénes somos. En El sentido de la propia valía del ego en la mayoría de los casos está ligado a lo que vales a los ojos de los demás. Necesitas que otros te den un sentido del yo, y si vives en una cultura que equipara en gran medida lo que vales con lo que tienes y cuánto tienes, si no puedes ver a través de este engaño colectivo, estarás condenado a perseguir cosas durante el resto de tu vida, con la vana esperana de descubrir así lo que vales y completar tu sentido del yo.

¿Cómo puedes librarte del apego a las cosas? Ni lo intentes. Es imposible. El apego a las cosas desaparece por sí mismo cuando ya no intentas encontrarte a ti mismo en ellas. Mientras tanto, basta con que seas consciente de tu apego a las cosas. A veces puede que no sepas que estás apegado a algo hasta que lo pierdes o existe peligro de perderlo. Si entonces te irritas, te angustias, etcétera, es que estás apegado. Si eres consciente de que estás identificado con una cosa, la identificación ya no es toal. "Soy la consciencia que es consciente de que hay apego." Ese es el comienzo de la transformación de la consciencia.

~ Eckhart Tolle



Safe Creative #0911260084719