Un pensamiento flexible es un pensamiento abierto a contemplar otras opciones, basado en la habilidad de desaprender las viejas maneras de hacer las cosas para adaptarse a los cambios, lo que ayuda a evitar conflictos y favorece el diálogo con quienes piensan de manera diferente. El pensamiento rígido, sin embargo, es todo lo contrario: es estrecho y no da opción a conocer otras realidades ni adaptarse a los cambios, limitando las oportunidades de diálogo, facilitando los enfrentamientos, las discusiones y los enfados.
Tomado de:
Mayte Orozco - Doctora en Psicología y Coach
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